Tú y yo danzamos juntas, Raquel. Y no había por que. Se que no es la relación que se espera de una nuera, pero descubrimos y reímos, compartimos y aprendimos juntas. No se si los espiritus lean internet, pero hoy te escribo a ti. Es porque echo de menos tu sonrisa, porque me falta tu tiempo de escucharme, porque tu ronca voz ya no está del otro lado del teléfono, ni en el cuarto de junto diciendo como habías - o no habías - dormido.
Te quiero mucho...como desde hace mucho. Hoy se siente igual que el lunes pasado, igual que hace un año, igual que en cada recuerdo que tengo de ti. Se que no estás entre nosotros, pero el cariño permanece. Es lo que nos hace eternos y yo conservo el tuyo junto a mi sonrisa. Tengo un libro que escribir con tus memorias que ahora son solo mías y probablemente no me salgan igual a como habíamos planeado escribirlas...
Pero tú, que ya no escribes, escucha...y guia mi mano para no olvidar lo importante.